Grecia: bañarse en el Mar Egeo

Visitar Grecia y su Mar Egeo

La ciudad de Atenas

Al visitar Grecia y su Mar Egeo, la primera impresión de Atenas, su ciudad es que es muy pintoresca, mediterránea con un sol incandescente en los meses verano. Aprovechad y no perderos la puesta del sol sobre la roca donde San Pablo ofreció su primer discurso cristiano en Grecia sembrando la semilla de la nueva religión,  en callejuelas por una zona muy linda llamada  Plaka por donde se  bordea la Acrópolis.

En Grecia la gastronomía se impone y conduce siempre a comer su mejor tzatziki y kebap de cordero con la ensalada típica de Atenas que es sólo tomate, pepino, aceitunas, pimientos, cebolla morada y queso feta.

Los griegos celebran la Luna Llena de agosto por ser ésta la más grande del año. Pero señores, sueño con vivir esa luna en Atenas con la Acrópolis alumbrada, el cielo siempre despejado de esta época y un concierto de fondo que anuncian. Tal cual un regalo de Zeus para los elegidos en las faldas del monte donde se erige el Partenón.

El Partenon es un símbolo muy fuerte para nuestra civilización, fue el gran Templo consagrado para la diosa Atenea hija de Zeus que nace porque le dolia mucho la cabeza al Gran Dios y Vulcano lo golpeo para quitárselo. De ese golpe broto Atenea por ser un exceso de sabiduría y se perfiló como la diosa de la guerra y de las estrategias que tiene ojos de lechuza porque con su sabiduría puede verlo todo. Los grandes maestros son hijos de Atenea. Acrópolis significa Ciudad Elevada .

La Acrópolis con tanto calor ha sido mágica porque había buena brisa que refrescaba. Nos ha encantado el pequeño templo dedicado al primer maratonista que recorrió  43 kilómetros corriendo para avisar en Atenas que se había ganado la batalla contra los persas en la ciudad llamada Maratón en  el Peloponesio y que distaba esa medida, al llegar a la Acrópolis gritó  NIKE y se pronuncia en griego tal cual como se leería en español, y significa victoria, pero al gritarlo cayo muerto. Lamentablemente la firma de zapatos lo utiliza como nombre de marca y lo pronunciamos en gringo naik, pero recordaremos que fue el primer maratonista que gritó Victoria. Visitamos también el Templo de Vulcano, El Ágora Antiguo y el Ágora Romano, y os aseguramos que estaréis extasiados con tanta cultura y mitos.


Ruta a las montañas

Amigos queridos, salir de Atenas nos ha emocionado  porque vislumbrábamos la aventura por descubrir una cultura tan, pero tan rica, que impacientes emprendimos el viaje inmediatamente luego de desayunar, tomates, queso feta, yogurt, miel, aceitunas etc. entre otras cosas de esta parte del Mediterráneo. La primera parada fue un pueblo marino muy pequeño llamado Kamena Vourla, aprovechamos para beber un café frappe que en verano es la bebida por excelencia de los griegos (café frappe metrio o gliko), a diferencia del café freddo italiano, este esta hecho con la crema o la espuma que brota al batirse el café negro.

Monasterios de las Meteoras

Nos internábamos en camino hacia la Grecia profunda en el norte, la región de Kalambaka donde están los Monasterios de las Meteoras que en griego significa suspendidos en el cielo.  Son como extrañas formaciones rocosas de figuras parecidas a hongos gigantes, era un poco similar al paisaje de Capadocia, pero cubierto de pinos y olivos. Sobre los pilotes de roca, unas construcciones increíbles donde aun existen claustros ortodoxos cristianos masculinos y femeninos.

Durante las guerras contra los turcos, se dice que estos monasterios por ser inaccesibles mantuvieron en resguardo gran parte de la tradición ortodoxa cristiana y cultural de la tierra Ática. El lugar de verdad es increíble, mete miedo por sentirse tanta  sabiduría concentrada durante siglos en recintos tan particulares, tan apartados del mundo y literalmente suspendidos en el cielo a mas de 1600 metros de altura, es algo así como imaginar que existan monasterios sobre los Tepúyes en la Gran Sabana venezolana. En el medioevo incluso para subir y bajar lo hacían por asientos de paja sujetados por cuerdas. Se decía que las cambiaban cuando el señor Jesús lo decidía, es decir cuando se rompía por el peso de algún sacerdote subiendo o bajando, o sea,  que a costa de la vida se centraba el cambio de cuerda, o como el titulo de la novela de mi querida profesora de Estética, Victoria de Stefanno: Cabo de vida.

Kalambaka es una avenida llena de tiendas y salimos a buscar un bar donde tomarnos unas cervezas griegas que se llaman  Mythos, que hasta el nombre de la cerveza es lo máximo; uno siente luego de tomarse dos que Zeus y Hera comienzan a pelear en tu cabeza porque de que marean, marean. Buscamos el famoso dulce galacto burico que significa pastel de leche, ya que la avenida tenía más de 10 pastelerías increíbles como para convertirnos en el gordo sultán Fatih si viviéramos acá.

Metsovo: pueblo de madera

Día siguiente salimos al pueblo de montaña  con casas de madera llamado Metsovo, algo así como la Colonia Tovar en Venezuela. Aquí, todos los hombres llevan un bastón de madera y las mujeres visten de negro por el luto de todos sus parientes, o sea que el luto es eterno.  Un pueblo que parecía perfectamente un pueblo suizo, todo arregladito, lleno de flores y casas de piedras y madera. Su gente es la fusión de la cultura eslava, turca y griega, y   nuestra sensación era la de parecer estar en Bulgaria o Albania. Desde allí, luego de tomar cafe y probar algunos pasteles, por unas impresionantes autopistas bajamos hasta el Mar Jónico al puerto de Igumenitza para tomar  nuestro primer ferry a la Isla de Corfu.

Corfú: una isla al estilo veneciano

Las ciudades aledañas al Mar Jónico a diferencia del Egeo no son de casas blancas con techos azules. Esta parte de Grecia fue dominada por los venecianos durante más de 400 años. Tampoco tuvo influencia turca porque en el 1500 se creo la conocida Liga Santa Cristiana que la conformaban venecianos, el Papa Pío y los reinos de España, para combatir contra los turcos y no permitir su paso a Europa por Italia ya que habían conquistado Chipre y Túnez.

Según la mitología Iona era una mujer muy hermosa y el intranquilo dios Zeus se enamora de ella, pero Hera su esposa se percata de la situación y la encarcela, lo que hace que Zeus la visitara por las noches en forma de lluvia. Hera la libera y la condena a vagar con unos abejorros en la frente que le picaban infinitamente lo que incitó a que se tirara al mar para no ser picada nunca mas, de allí el nombre de mar Iónico o Jonico.

El viaje en ferry fue de 2 horas con unos vientos muy fuertes que tenían a Iona bien picada. Corfu, tiene la belleza de Venecia, y sus calles solo le faltan canales para sentirse uno en San Marcos.

Por una de sus calles, encontramos una pastelería y sin perder tiempo comimos unos pasteles con forma de churro en espiral lleno de miel y relleno de pistacho. Dios mío que maravilla.

Dejamos Corfú en visita de horas y volvimos en ferry para pasar la noche en Leucada, otra isla Jónica donde permanecimos 2 noches. Al día siguiente de llegar a leucada continuamos nuestro viaje  en un bote por diferentes islas, parando en playas paradisíacas con aguas turquesas y sin arena, solo piedras blancas. El agua era fría pero el sol era tan fuerte y el calor un agobio que se agradecía la temperatura del agua. De pronto el bote llegaba lo mas próximo a la orilla y por unas escaleras volvimos a el, para despedirnos de esa maravillosa playa llamada Porto Katsiki.

Itaca: isla de espera

  Navegamos hasta llegar y a comer en la hermosa Itaca, la isla que dejo Ulises durante 20 años mientras Penélope, su mujer,  lo esperaba. Además de recordar el hermoso poema de Constantino  Kavafi sobre Itaca, acá os dejamos el poema.

ITACA
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no lo llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tú alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Más no apresures nunca el viaje.
mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Almorzamos frente al mar, imaginando a Penélope Tejer y destejer sus lanas en la eterna espera de su marido. Nunca olvidaremos ese almuerzo gratificante frente a una bahía serena y cálida como su gente.

De Itaca tomamos rumbo por el mar hacia Meganisi para sentir el atardecer y comernos un helado mientras recorrimos el malecón para proseguir en el barco a la isla privada de Scorpio, perteneciente a los Onasis, donde anclamos en un paraje en medio del mar para zambullirnos de nuevo sobre Iona. No vacilé en lanzarme a esas aguas  turquesas a ver si se me pegaba algo de esa prosperidad del multimillonario señor quien fuera amante de Maria Callas.

La ensalada griega: datos

Ya a este momento merece un aparte hacer referencia a que no hemos dejado de comer ensalada Griega y Tsatsiki. La ensalada Griega la componen el tomate, el pepino, aceitunas y en algunas regiones colocan algo de lechuga, y por supuesto orégano griego considerado el mejor del mundo y un trozo de queso feta encima con mucho aceite de oliva, pues amigos, no puedo con esta ensalada y permítanme aclarar el porqué.

El protagonista de la ensalada indudablemente es el tomate griego. De un color rojo sangre que al morder el sabor en boca es dulce.  Tiene una textura carnosa que se mastica con suavidad porque da la sensación de convertirse en jalea. Su olor es penetrante y me recuerda el tomate napolitano pero lo diferencia ese leve dulzor que aflora poco antes de tragarse.

Cuando le sumas el queso feta, un queso de cabra muy cremoso como una ricota batida con mascarpone pero les hablo de la feta señores, su sabor termina en ceniza cuando se combina con el tomate perfumado con el orégano del Peloponesio y el aceite virgen de primera prensada. Por otra parte el Tzatziki es una crema de yogurt cremoso con pepino, ajo y eneldo. Convertimos esta crema y la Ensalada Griega como nuestros acompañantes de este viaje entre el Egeo y el Jonico.

Delfos: el ombligo del mundo

Habiendo descansado en Leucada después del día de playas por las islas jónicas, la jornada  iniciaba con un viaje a la Grecia más inaccesible. Primero en el camino a Delfos adentrándonos por el golfo de Corinto llegamos a Lepanto, el lugar donde se libró la batalla entre cristianos y turcos, donde Cervantes, perdió una mano en su lucha, de allí El Manco de Lepanto.

Disfrutamos del café frappe para tomar  luego  el viaje a Delfos, que ahora en la contemporaneidad, si  resulta difícil por ser  un viaje desde el mar hasta la montaña atravesando los sembradíos de olivos más grandes del mundo. Imaginamos cómo seria a caballo o en caravanas ya que antiguamente, Delfos era un lugar de peregrinación. Cuesta imaginar como iban a esta ciudad viajeros  de la lejana Asia que emprendían el viaje para consultar el Oráculo a mas de 1000 metros de altura  en lo que era considerado el ombligo del mundo.

Delfos fue y es una ciudad  mística, en ella doncellas vírgenes que solo podían entrar al Templo de Zeus eran especies de sacerdotisas llamadas pitonisas que deriva de pitón la serpiente que une su cola con la cabeza simbolizando el pasado, el presente y el futuro. Estas mujeres con  licencia para entrar al templo hacían de cada  consulta   un estado  trance. Se dice que por la inhalación de unos gases de la zona y ciertos brebajes. El lugar todavía tiene una carga energética muy fuerte. Basta  solo imaginar que fue una puerta entre lo divino y lo terrenal y que aun hoy, nosotros como peregrinos, intentamos descubrir un pedacito del mito y sus efectos en la vida.

Hay un museo maravilloso al pie del templo donde esta la hermosa estatua del dios Hermes del escultor  Praxiteres. Hermes era el mensajero del Olimpo, dios del movimiento, de la información, también  esta la escultura de Niké (Victoria), no los zapatos jjjj . Comimos de maravilla en una terraza donde se veía en el horizonte desde esa altura el mar de Corinto y el sembradío de olivos.

En la tarde salimos rumbo a Olimpia donde dormimos en un hotel muy lindo con un bosque y una súper piscina. A la mañana siguiente las ruinas mejor conservadas de Grecia. Olimpia, cuna de los juegos olímpicos. Antiguamente era un honor participar en ellos, porque la ganancia era demostrar competencias físicas y mentales, de allí la frase cuerpo sano en mente sana. Habían cinco juegos, por eso el nombre de  pentatlón y solo podía haber un ganador, no existían los tiempos, ni marcas actuales,  ni los segundos y terceros lugares.

Después de la visita a este lugar arqueológico nos detuvimos a comer en una playa del Peloponeso donde degustamos un plato mixto de frutti de mare, para continuar a Micenas, la Tierra de Agamenón. Lo más fuerte es encontrarse con este periodo micénico que es anterior al helénico, hablamos de restos de más de 1500 años antes de cristo.

Según la mitología fue fundada por Perseo hijo de Zeus y para los Pelos la Puerta de los Leones según la Iliada es la tierra de  Agamenón  hermano de Menélao esposo de Clitemnestra. De allí el conflicto sobre el rapto de Helena y la muerte que da Agamenón a una cierva sagrada de la diosa Artemisa que molesta lo maldice y no soplará mas el viento para dirigir los barcos a la guerra de Troya. Desde Delfos le avisan que debe dar en sacrificio a  su hija Ifigenia hasta que es perdonado. Todo esto entre tanta piedra y una tumba gigante mientras te sientes insolado, es de verdad vertiginoso.

Llegamos a Atenas en la noche de la Luna Llena y así como entramos a la habitación salimos derechito al Museo Arqueológico de la Acrópolis que ese día estaría abierto toda la noche por ser ese día  de luna. Había un concierto al pie de la Acrópolis y mucha, pero mucha gente y calor. Terminamos comiendo una especie de ultima cena porque al día siguiente nuestro rumbo y destino sería nuestra querida Estambul, la ciudad de las mil y una noche.

Dejamos los mitos griegos en sus espacios físicos, pero en nuestras cabezas retumban como claves de la compleja naturaleza humana.

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